La teoría sintérgica

Capítulo III. La experiencia como resultado de la interacción entre el campo neuronal y la lattice del espacio

Paradójicamente, a partir de que el hombre adjudicó a la materia el papel que le correspondía a la Conciencia como origen de todas las cosas, perdió la posibilidad de explicar su propia experiencia, cuando su motivación era precisamente el entenderla. No es posible comprender la experiencia sensible adjudicando su emergencia a un Campo energético o a la interacción de varios Campos inanimados a menos de que la dicotomía materia-Conciencia se unifique y se postule a la Conciencia y no a la materia como primer dato y punto de partida.

Desde este punto de vista, la Conciencia es un atributo propio de la Lattice y por lo tanto de todas sus distorsiones incluyendo el Campo Neuronal y ambos Hipercampos. También a partir de aquí se puede postular que las Bandas Sintérgicas son verdaderos Orbitales de la Conciencia.

La Conciencia existe a lo largo de todos los niveles Sintérgicos que la Lattice es capaz de asumir pero su cualidad depende de la complejidad, coherencia, densidad informacional de cada uno. De esta forma, la Lattice en su estado básico no distorsionado es la Conciencia Pura mientras que el Hipercampo y todas sus Bandas son la Conciencia humana y todos sus atributos. Por ejemplo, la Conciencia auditiva humana surge, cuando la Lattice es distorsionada por un Campo Neuronal que emergió de un Cerebro de 12 000 millones de elementos con una densidad de interacciones que requiere de 20 a 30 milisegundos de procesamiento.

En cambio, la Conciencia visual humana aparece cuando el Cerebro logra activar un Campo Neuronal de una densidad informational y una Sintergia que necesitan un mínimo de 50 milisegundos de interacciones neuronales.

No sólo la densidad informational y el tiempo de procesamiento hacen diferente una cualidad sensorial de otra, sino también, la geometría tridimensional de la estructura cerebral activada. De esta forma, el Campo Neuronal visual contiene la morfología tridimensional derivada de la activación de la Corteza Occipital; mientras que el auditivo incorpora en su estructura energética a la geometría derivada de los circuitos neuronales de la Corteza Temporal.

Por su morfología, densidad informacional, coherencia y su Sintergia, el Campo Neuronal visual es capaz de establecer una interacción congruente con una organización Sintérgica similar de la Lattice, contenida en una de sus Bandas. Al resultante patrón de interferencia de la Lattice la experimentamos como el mundo visual cualitativamente diferente de la realidad sonora la cual resulta de la activación congruente de un patrón de interferencia en otra Banda Sintérgica.

Las diferentes cualidades de la Conciencia son conocidas únicamente por experiencia directa pero el darse cuenta de su existencia depende de su adecuada Neuroalgoritmización. Ni la Conciencia en sí puede ser definida ni sus cualidades pueden ser reconocidas a través de una explicación teórica de sus componentes energéticos. Tal intento está de antemano, destinado al mismo fracaso y frustración que el que resulta de la pretensión de explicarle a un ciego lo que es la luz o un sonido a un sordo de nacimiento.

Las cualidades de la Conciencia sólo pueden ser conocidas a través de su vivencia directa además de por razones obvias, porque pertenecen y están situadas en un eje de desarrollo evolutivo al cual debe uno pertenecer y en el que se requiere estar situado para poder tener acceso a la vivencia de la cualidad correspondiente de la Conciencia.

Este eje evolutivo posee una dirección la cual fue magistralmente explicitada por Theilhard de Chardin con los conceptos de «complejificación» y «centralidad». Según este pensador, la Evolución tiene un sentido ascendente y se dirige hacia un hipotético «Punto Omega» el cual actúa como un «Atractor Extraño del futuro ideal del Hipercampo». Este mismo eje de complejificación y unificación es el que ha determinado la unión de varias partículas elementales dando lugar a un átomo, de varios átomos dando lugar a una molécula, de varias moléculas dando lugar a una proteína, de varias proteínas dando lugar a una célula elemental, de varias células resultando en un tejido, un órgano y un organismo.

El Cerebro humano parecería el más reciente logro de este proceso. En él, los procedimientos de complejificación y unificación se aceleran vertiginosamente por su capacidad de Neuroalgoritmización y de creación de Campos Neuronales de elevada Sintergia.

A partir del Cerebro, la Naturaleza cuenta con un instrumento de incremento de complejidad y centralidad dados por un mecanismo interno ahorrándose así el colosal trabajo y el tiempo requerido en crear nuevas especies. El Punto Omega se sitúa en la Lattice misma y cuando un Cerebro logre mimetizarla obtendrá la ganancia colosal de la Conciencia de la Conciencia Pura.

Se antoja pensar que el hombre decidió voluntariamente perder el «Paraíso» de la Unidad inconsciente con la Lattice para ganar el Paraíso de la Unidad Conciente con la misma Lattice. En esta pérdida y ganancia Dios actúo como cómplice por su «deseo» de ser acompañado por alguien de su misma osadía y altura.

El éxito en esta «aventura magistral» está todavía por verse. Las cualidades de y los niveles la Conciencia están situados en este mismo eje evolutivo en el cual, la cualidad táctil apareció antes que la auditiva y ésta previamente a la visual. Un organismo poco evolucionado con un Cerebro primitivo es incapaz de crear un Campo Neuronal con suficiente Sintergia como para lograr una interacción congruente con la Banda auditiva o visual, la Naturaleza tuvo que crear cerebros y organismos con un mayor número de elementos para lograr Campos Neuronales de la suficiente Sintergia como para interactuar en forma congruente con Orbitales de la Conciencia más complejos y así activar las cualidades sensoriales correspondientes.

El hecho de que cada cualidad de la Conciencia requiera de mayor tiempo de procesamiento dio lugar al incremento en la duración del presente para cada cualidad. Una imagen visual con un tiempo de procesamiento de 50 milisegundos posee una duración del presente mayor que un sonido activado después de 20 o 30 milisegundos de interacciones neuronales. La expansión en la duración del presente correlativa con el incremento Sintérgico desemboca en la capacidad de unificar en un presente atemporal lo que para una cualidad de la Conciencia de menos Sintergia se localiza en un futuro. La unificación total implicaría la capacidad de percibir en un presente atemporal el pasado, presente y futuro de una Conciencia no unificada.

Cada cualidad de la Conciencia conquistada por un individuo a partir de un modo de funcionamiento Sintérgico novedoso, es una añadidura y no una exclusión de las cualidades previamente ganadas. De esta forma, a medida que se avanza, nuevas Bandas Sintérgicas son incorporadas a una Conciencia cada vez más expandida cumpliéndose así el dictum y el propósito Divino primario de lo que podría ser el «Primer Mandamiento de la Nueva Era» a saber:

«Experimentarás y decodificarás el mayor número posible de Bandas Sintérgicas».

En el Chamanismo Mexicano y en la técnica de la Meditación Autoalusiva este «Primer Mandamiento» se logra actualizar a través de la observación simultánea de un cada vez mayor número de experiencias en las diferentes áreas correspondientes a las variadas cualidades de la Conciencia.

El logro de la Unidad se produce cuando el Observador incorpora en un acto simultáneo de observación, todos los contenidos de la experiencia. En esta hazaña el Observador se confunde con sus contenidos y desaparece la división entre ambos, lográndose así el acceso a la Realidad del Yo Puro. Ésta es la lógica en la que se basa la técnica de Meditación Autoalusiva.

Karl Pribram decía en una ocasión que no existiendo isomorfismo entre una imagen visual y el procesamiento cerebral, debería buscarse en este procesamiento algún nivel que por lo menos fuera capaz de contener los mismos detalles de la imagen resultante. Él consideraba que el nivel de micropotenciales dendríticos cumplía con este requisito.

La Teoría Sintérgica sostiene que el Campo Neuronal, es el antecedente inmediato de la imagen no solamente porque es capaz de contener, en su estructura, todos los detalles del percepto, sino porque los unifica y una de las cualidades de la percepción visual es la unificación. Una imagen visual es un producto acabado y unificado y si bien es cierto que ni la codificación del nervio óptico es isomórfica con la imagen ni tampoco la activación cortical lo es, debe existir un antecedente inmediato de cualquier imagen si no isomórfica con la misma, sí con la capacidad de serlo en algún nivel. De otra forma, sería imposible explicar la relación entre actividad cerebral y experiencia.

El Campo Neuronal se vuelve isomórfico con la imagen visual cuando su estructura interactúa con la Banda Sintérgica visual.

Ni la banda Sintérgica, ni el Campo Neuronal son idénticos en forma (isomórficos) con el percepto pero el patrón de interferencia resultante de su interacción debe serlo.

Cuando dos Campos energéticos interactúan, crean una estructura emergente diferente a la que posee cada uno por separado. Una imagen simple que ayuda a entender lo anterior es la de dos ondas concéntricas producidas en la superficie de un estanque. Cuando estas ondas circulares interactúan se crea una geometría compleja que deja de ser circular para convertirse en otra.

Algo similar pero de un orden de complejidad infinitamente superior debe suceder en la interacción entre el Campo Neuronal y la Lattice. El patrón de interferencia resultante, además de ser tridimensional posee características sintérgicas que no se encuentran ni en el Campo Neuronal aislado ni en la Lattice por sí misma.

Si una imagen resulta de este patrón, debe existir un momento inmediatamente previo al surgimiento de la misma en el cual la dimensión energética de la Lattice asuma la misma forma que la imagen. Este isomorfismo indica que lo que vemos es en realidad el patrón de interferencia activado por nuestro Campo Neuronal en interacción con la Lattice, por lo que no es metafórico afirmar que vivimos en el interior de una especie de burbuja de la percepción (recordando aquí a Carlos Castaneda) y que estamos inmersos dentro de nuestro propio cerebro observando la pared interna de su movimiento expansivo. Uno se pregunta si es posible una percepción desde el exterior de esta pared y cual podría ser la imagen resultante y la respuesta se halla en la existencia misma del Observador.

Ni la Lattice, ni el Campo Neuronal como tampoco su interacción forman el último nivel de la Realidad o representan una cárcel inescapable y todo abarcante.

Existe algo fuera de la existencia de la Lattice y aún de los dos Hipercampos y este algo es el Observador.

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